UTOPÍAS CON MELANCOLÍA

UN PEQUEÑO LUGAR PARA SUBLIMAR, PROYECTAR Y TRANSFORMAR TODAS AQUELLAS PALABRAS EN SENTIMIENTOS Y EMOCIONES INIMAGINABLES TENIENDO COMO PRINCIPAL COMPLICE AL INCONSCIENTE

Esta última semana los días han pasado lentamente, pero a la vez siento que la vida se me va escapando. En estos días han pasado tantas cosas por mi cabeza, algunas me dan ánimo, otras, me tiran a dormir en un sueño sin descanso.




Hoy, antes de levantarme abrí los ojos, sentí que aun estaba en el sueño, miré el techo y en el se reflejaron muchos rostros amados, de repente me entró una angustia y deje que mis ojos poco a poco se fueran cerrando y me fui incorporando poco a poco a mi inconsciente, y fue allí me encontré sin respuesta, así que él inconsciente decidió borrar todas las escenas y descansar un poco.




La hora de levantarse llego, hice mis labores como siempre, trate que hoy la ducha fuera un poco más larga de lo normal, deje que el agua y el jabón resbalara lentamente por mi cuerpo, mientras escuchaba "Y Mariana, quiere ser canción..." Me apresure porque tenía que salir a la luchar contra un sistema para formar parte del capitalismo, un capitalismo que hasta se involucra en el amor. En el camino pensé en aquel hombre que dice que me ama, alquel chico que se desaparece por días, en lo maravilloso que es compartir momentos, y la angustía se hizo presente por segunda vez en el día, pues me da miedo que el amor se vuelva terrenal, no quiero ser ni que sea un cuerpo, porque es mejor abrazar un alma que un cuerpo, pensé en el amor que siento por él, concluyedo en que mis sentimientos son reales, es amor lo que siento y ojalá no sólo sea mio, es un amor enamorado y espero que no sea olvidado; también espero que él se sincero y que sí me tiene que olvidar, que lo diga sin hacer trozos al corazón. Tenía que concentrarme en lo mio y retornar al escenario de la vida...




Está vez será distinto, porque sí tardaré, pero será algo que me guste, algo porque sentirme contenta cada dís y todos los Lunes... Será mejor no desesperar, pero existen días que falta más de un peso para "ser feliz"




Quisiera que a veces la vida fuera más liviana, sin tantas preocupaciones, sin tantos errores, pero sé que no será así, porque como leí alguna vez que esas son la salecita de la vida. Más bien, tengo que aprender de lo que está pasando.




Ya pasan de las doce y sigo esperando la casualidad de mi vida...espero no tarde porque a veces me visita la desesperanza junto con la soledad. Mañana seguiré trabajando para que aparezca.




Ya es tarde, dejare que las imagenes del ello se escapen en mis sueños...

Te regalaría mis ojos pero no quiero dejar de ver los tuyos cuando me amas.
Te regalaría mi boca, pero sin ella no podría sentir tu cuerpo, ni tendría palabras para decirte cuanto te amo.
Te regalaría el fruto de mi cuerpo, pero sería incapaz de sentir lo más profundo de tu ser.
Te regalaría mi alma, pero hace tiempo la vendí a cambio de una coraza para el corazón, y espero no la rompas.
Te regalaría mi vida, pero no podrías con tanto caos.
Sólo tengo un corazón lleno de amor rosa, rojo, azul, amarillo, verde para ti, únicamente para una piel morena como la tuya. Tengo un amor transparente hacía ti.
Y usaré mis ojos, mi boca, mi alma terrenal, mi alma espiritual, mi corazón mi vida, para decir: "Te amo, infinitamente. Soy feliz"

SIMPLEMENTE ENAMORADA DE UN MORENAZO QUE ME LLEVA A LOS CIELOS DE LOS MUNDOS NO POBLADOS E INEXISTENTES DE LA REALIDAD.

Cumplí 23 años en un contexto algo extraño, pero hoy en día lo extraño es maravilloso.
Los invitados empezaron a llegar temprano, al principio la familia, pero poco a poco fueron llegando los queridos amigos. Los amigos reales tenían que estar (la oveja fue una excepción).
Mis dos hermanas, siempre al pie del cañón, buscando soluciones y lo mejor. Mónica, no equilibró la balanza y sólo envió un mensaje. Mi hermano, se encontraba volando a una nueva aventura para conocer y disfrutar Colombia, pero sé que mandaba los mejores deseos.
Mi mamá, dejando el alma para que todo fuera perfecto, mi papá buscando lo mejor.
Definitivamente, cada año es mejor. Cada año hay nuevas sorpresas, nuevos invitados y no sólo en las celebraciones sino en la vida. Y cada año, existen personitas que te dan amor incondicionalmente.
Sólo queda agradecer...
A mis papás por aguantarme 23 años y amarme incondicionalmente.
A mis hermanas y hermano que a pesar de la distancia los amo.
A cada uno de los invitados por sus abrazos y sus risas sin condiciones y sinceras, porque este año aprendí que lo mejor que puede tener un ser humano, es la honestidad y cada uno, lo fue.
23 años cumplidos, una juventud increíble, donde los errores deben ser menos, donde el aprendizaje tiene que ser más constante de lo normal, donde debo se más selectiva en los invitados de la vida.
Al final, las cosas siempre pasan por algo y esta vez fue para bien, no tuve un problema, sólo una oportunidad. Y al concluir el día, sólo nos queda reflexionar para hacer lo mejor y ser feliz.
23 años de sabiduria y experiencia, pero no lo es todo, aun falta más.
Feliz cumpleaños hermosa GABY!

Hoy tuve un reecunetro con el pasado...
16 años tenía cuando quería subir a un escenario. Fue una opción que no podía rechazar y la tomé. Fui aceptada en esa escuela de artes, era un reto muy grande, pero lo acepte. Como en todo, tuvieron sus momentos buenos, malos, tristes, alegres, eufóricos e increíbles.
Dos chicas, una con una gran sorisa, amable, bonita, alegre, simpática, genial, así era Sonia, una chica tres años más grande que yo, pero la edad no se interponía para mostrar su dulzura y simplicidad. La otra chica, era fría, calculadora, espontánea, entusiasta, Atzirí fue una amiga muy ambivalente, y a pesar que era dos años más pequeña que ella, nos comprendimos, hasta que nos hartamos.
En aquel entonces, era más caprichosa y berrinchuda que de costumbre. Quería que el mundo volteara a verme en aquel escenario azul y negro, sobre todo Fernando, un músico, algo mayor que yo, pero con un gran carisma.
17 años cumplía, y aquellas mujercitas eran mis amigas. Aun recuerdo el baile aquel del restaurante de la gran M, las tres solas, bailando casi arriba de la mesa y nuestras locuras lesbicas; aun tengo en la mente el chico de la cafetería y que Atiziri se moría por besarlo, bueno, lo hizo y se acabo en encanto. Como olvidar los desvelos por estar aprendiéndonos las líneas de nuestros personajes, sobre todo de la obra final: D.F de Emilio Carballido. Los regaños por parte de los profesores, fueron un gran aprendizaje, pues teníamos que afinar la disciplina. La gran clase de los viernes, era aquella en la que tratábamos de cantar, los compases me volvían loca pero aprendí a leer las notas. Las clases con el profesor, aquel que no recuerdo su nombre, pero era un gran personaje de la vida real. Todo era perfecto.
Fue en aquel momento de mi vida, cuando me di cuenta por primera vez que todo en esta vida se te lo cobra, y así fue, no entrare mucho en detalles, sólo puedo decir que probé una cucharada de mi propio chocolate llamado traición.
Con Atzirí, compartí un poco más de tiempo después de que Gabo, se adueño del tiempo de Sony. Fue entonces que hicimos mil loqueras más. Fue con ella con quien me subí a un camión a cantar. "Me calaste hondo y ahora me duele..." eran las primeras letras de la rola que cantamos, aunque íbamos nerviosas, lo logramos y nos alcanzo para los té frutales. Una risa más cuando íbamos en el metro y representamos una infidelidad, yo, era la novia cuernuda que encontraba al novio en el metro con una chica, a la cual le armaba un mega escandalo, obvio, yo era la víctima y ella la mala del cuento que la gente voltearía a ver mal. Que gran divertida nos dimos al ver las caras de los pasajeros.
Y todo cambió de un día para otro, mentiras tras mentiras dijimos, los hechos hipócritas y las lágrimas de dolor se dejaron ver. Nos dejamos de ver, yo, entraría a la universidad, Atzirí también y Sony, se quedaba con Gabo en el escenario. Unos cuantos años pasaron y volví a ver a Atizirí, sin mucho que contar nos sentamos a beber un café. Con la promesa de reunirnos otra vez, nos despedimos. Y no fue hasta hoy, 6 años después de las alegres historias, que vuelvo a ver a Atzirí, me acerque sin temor a saludar y a darle un gran abrazo, desafortunadamente, sólo intercambiamos unas cuantas palabras. Ella Pedagóga, yo Psicóloga, que gran conflicto.
Hoy recordé mi adolescencia escenica, 16 y 17 años una edad complicada, con ideas más soñadoras que reales. Sólo era una niña queriendo ser actriz. Y como toda adolescente con sus conflictos existenciales, contruyendo una identidad, a veces actuando con moralidad y otras sin ella.
Hoy tuve un reecunetro con el pasado. El mundo es tan pequeño que encontré nuevamente a Atzirí. El mundo será tan pequeño, que algún día encontraré a esos ojos claros labios rosas, aunque pasen mil años. Y a él sólo a él lo encontraré.